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Inventario Nacional de Patrimonio Inmueble de Chile, Región de Antofagasta, Tomo I, II, III y IV

dc.contributor.authorDirección de Arquitectura
dc.contributor.authorMinisterio de Obras Públicas
dc.contributor.authorArquitika y Fundación Territorios Patrimoniales, Unión Temporal de Proveedores (UTP)
dc.coverageChile
dc.coverage.comunaMejillones
dc.coverage.comunaSierra Gorda
dc.coverage.comunaAntofagasta
dc.coverage.comunaTaltal
dc.coverage.comunaTocopilla
dc.coverage.comunaMaría Elena
dc.coverage.comunaCalama
dc.coverage.comunaOllagüe
dc.coverage.provinciaAntofagasta
dc.coverage.provinciaTocopilla
dc.coverage.provinciaEl Loa
dc.coverage.spatialRegión de Antofagasta
dc.date.accessioned2025-03-31T14:48:49Z
dc.date.available2025-03-31T14:48:49Z
dc.date.issued2024
dc.descriptionEn la Región de Antofagasta el concepto de inmueble adquiere numerosas formas y trasciende al patrimonio arquitectónico, es decir, al edificio. Además de estos últimos, existen áreas y conjuntos urbanos y rurales, numerosos sitios arqueológicos, restos de infraestructuras industriales (rieles de trenes, tornamesas, cintas transportadoras de mineral), huellas en el desierto (humanas, troperas, caminos de carretas); terrazas y camellones de cultivos y diversas formas de arte rupestre (pinturas, geoglifos y petroglifos), es decir, todos elementos que no se pueden descontextualizar del lugar en el que están insertos (no se pueden mover, de ahí su categoría de inmueble), y que poseen significados y valores culturales que deben ser conservados para las futuras generaciones. Estos patrimonios inmuebles, además, se encuentran asociados a distintas temporalidades históricas, poseen variados usos y escalas (la territorial, la monumental y la doméstica) y están materializados con múltiples técnicas. Así, en la Región de Antofagasta se yuxtaponen el grandioso sistema vial andino-Qhapaq Ñan con la esencial arquitectura vernácula, simple y camuflada en la belleza de su paisaje circunstante; el —otrora— suntuoso palacio republicano ecléctico, que fue dando una identidad cosmopolitan a las principales urbes; las ciudades modelo como Chuquicamata y María Elena con la vivienda en serie, modular, para acoger a los numerosos obreros de la minería cuprífera y salitrera; el rico patrimonio moderno, con arquitecturas habitacionales ejemplares (como el conjunto habitacional Huanchaca en la ciudad de Antofagasta), que quedan como testimonio de las políticas de bienestar social, y los sitios de memoria, testigos de los atropellos que nunca más deben producirse. Muchos de estos patrimonios, sobre todo los numerosos sitios prehispánicos y los remanentes construidos de la historia del salitre, del bórax y del azufre, de no ser por la aridez del desierto que todo lo perpetua, en otros contextos habrían desaparecido; en Antofagasta en cambio, las ruinas se estabilizan y permanecen como signos que permiten situarse en la vastedad, a la vez que recordar la escala humana. ¿Cómo nos situaríamos en la pampa si no fuera por Baquedano, Pampa Unión y Pedro de Valdivia? sólo por mencionar algunas antiguas oficinas salitreras, que no sólo escribieron la historia obrera el desierto, sino que fueron tejiendo líneas férreas para interconectarlo. Todos estos patrimonios no pueden comprenderse como objetos aislados, sino como sistemas de paisajes culturales que se sobreponen e intersectan, factor que representa una riqueza, a la vez que un gran desafío para su gestión. Los 550 inmuebles seleccionados para este inventario, son sólo una muestra —representativa en términos tipológicos y territoriales— de ese rico patrimonio que es aún más vasto e inconmensurable.
dc.description.abstractEn la Región de Antofagasta el concepto de inmueble adquiere numerosas formas y trasciende al patrimonio arquitectónico, es decir, al edificio. Además de estos últimos, existen áreas y conjuntos urbanos y rurales, numerosos sitios arqueológicos, restos de infraestructuras industriales (rieles de trenes, tornamesas, cintas transportadoras de mineral), huellas en el desierto (humanas, troperas, caminos de carretas); terrazas y camellones de cultivos y diversas formas de arte rupestre (pinturas, geoglifos y petroglifos), es decir, todos elementos que no se pueden descontextualizar del lugar en el que están insertos (no se pueden mover, de ahí su categoría de inmueble), y que poseen significados y valores culturales que deben ser conservados para las futuras generaciones. Estos patrimonios inmuebles, además, se encuentran asociados a distintas temporalidades históricas, poseen variados usos y escalas (la territorial, la monumental y la doméstica) y están materializados con múltiples técnicas. Así, en la Región de Antofagasta se yuxtaponen el grandioso sistema vial andino-Qhapaq Ñan con la esencial arquitectura vernácula, simple y camuflada en la belleza de su paisaje circunstante; el —otrora— suntuoso palacio republicano ecléctico, que fue dando una identidad cosmopolitan a las principales urbes; las ciudades modelo como Chuquicamata y María Elena con la vivienda en serie, modular, para acoger a los numerosos obreros de la minería cuprífera y salitrera; el rico patrimonio moderno, con arquitecturas habitacionales ejemplares (como el conjunto habitacional Huanchaca en la ciudad de Antofagasta), que quedan como testimonio de las políticas de bienestar social, y los sitios de memoria, testigos de los atropellos que nunca más deben producirse. Muchos de estos patrimonios, sobre todo los numerosos sitios prehispánicos y los remanentes construidos de la historia del salitre, del bórax y del azufre, de no ser por la aridez del desierto que todo lo perpetua, en otros contextos habrían desaparecido; en Antofagasta en cambio, las ruinas se estabilizan y permanecen como signos que permiten situarse en la vastedad, a la vez que recordar la escala humana. ¿Cómo nos situaríamos en la pampa si no fuera por Baquedano, Pampa Unión y Pedro de Valdivia? sólo por mencionar algunas antiguas oficinas salitreras, que no sólo escribieron la historia obrera el desierto, sino que fueron tejiendo líneas férreas para interconectarlo. Todos estos patrimonios no pueden comprenderse como objetos aislados, sino como sistemas de paisajes culturales que se sobreponen e intersectan, factor que representa una riqueza, a la vez que un gran desafío para su gestión. Los 550 inmuebles seleccionados para este inventario, son sólo una muestra —representativa en términos tipológicos y territoriales— de ese rico patrimonio que es aún más vasto e inconmensurable.
dc.identifier.isbn978-956-7970-74-2 (obra completa)
dc.identifier.urihttps://repositoriodirplan.mop.gob.cl/biblioteca/handle/20.500.12140/214988
dc.language.isoes
dc.subjectMacrozona Norte
dc.subjectInfraestructura Patrimonial
dc.subjectPatrimonio Cultural Inmueble
dc.subjectHistoria Patrimonial
dc.titleInventario Nacional de Patrimonio Inmueble de Chile, Región de Antofagasta, Tomo I, II, III y IV
dc.typeLibro

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